Dicen que somos.
Supongo que a más de alguno le ha sucedido escuchar a otra persona hablar sobre cómo uno es, cómo se comporta o de qué manera siente las cosas. A mí me ha pasado en un sin número de ocasiones escuchar a otros hablar sobre mí. Sobre por qué o cómo tomo mis decisiones, que me motiva o que es lo que yo realmente deseo o busco en lo profundo. Con el tiempo, me he dado cuenta que aquéllo que se dice que somos es también parte de aquéllo que la persona es.
El hablante al expresarse sobre un otro también revela aquéllo que es capaz de reconocer, que le llama más la atención, eso que le parece repulsivo, inclusive revela como siente y piensa, que le motiva, que le hace de alguna forma ser quien es. Entonces resulta que aquéllo que dicen que somos sólo lo somos en parte, sólo vendríamos siendo una parte de aquéllo que dicen, puesto que la otra parte es completamente de quién lo dice(también puede ser que no seamos nada de lo que se dice).
En algunas ocasiones escuché a personas decir cosas sobre mí que distaban bastante de quien soy en realidad, se me atribuía características que no me eran propias, se adjetizaba mis acciones de maneras en que yo no las había pensado e incluso se emitía juicios de valor sobre sí eran buenas o malas, que lograban ser articuladas a través de una estructura argumentativa que podía darle soporte pero que nada tenía que ver con mi motivación real. Me sentí dañada muchas veces, incomprendida, mal tratada, hasta violentada o insultada. Pero, sin saber muy bien por qué o cómo, comencé a fijarme en cómo se decían las cosas, la mirada, los gestos, si eso tenía que ver con quién hablaba y sorprendentemente muchas veces descubrí que esas características o argumentaciones surgían de lo que la persona era, de lo que veía o era capaz de reconocer, hasta de su forma de ver la vida.
Una persona desconfiada, por ejemplo, es más capaz de reconocer o conocer personas que no sean confiables, no es el destino ni la obra de algún ser divino, se trata precisamente de que la habilidad para detectar cualquier pequeño matiz de desconfianza que pudiese ser atribuido a una acción, objeto, persona o animal. Es una persona que está entrenada para ver donde están y cómo se manifiestan. Puede ser por los eventos en los que se ha visto inmiscuida, por las traiciones que le han hecho vivir, por las que ha cometido y le atormentan, simplemente por saber cómo se traiciona, etc... etc...
Finalmente, en un sin número de ocasiones, cometemos el error de pensar que aquéllo que se dice que somos es lo que realmente somos. Existen claro personas que si son capaces de reconocer cómo somos en verdad y lograr vernos y conocernos tal y como somos, pero me atrevería a decir que por muchas circunstancias hay personas que nunca podrán entendernos, ni aceptarnos, ni darse el espacio o el tiempo o la voluntad para conocernos tal y como somos. No es nuestra culpa, no es su culpa... es que en esta caleidoscópica vida hay variedad en todo y los cristales a través de los que vemos al mundo no siempre son compatibles.




Comentarios sobre Dicen que somos.
Hay personas con la molesta habilidad de seleccionar partes de nosotros mismos y utilizarlas contra nosotros de una forma tan sutil que no hacen dudad incluso a nosotros, como dice un conocido anuncio: el mundo esta loco... no, el ser humano es extraordinario. Saludos.